Hacía tiempo que no oía a un papá decir: “¿Le pegamos a la mesa por pegarte?” cuando su pequeño se pega con un mueble o cualquier cosa que esté a su alrededor y está llorando. Pero la semana pasada la escuché varias veces dentro de nuestros talleres y quería escribir mi opinión sobre esta frase.Creo que es algo que nos enseñaron nuestros papás y, a nuestros padres, nuestros abuelos. “Es una “buena” manera de distraerlos y que se les “olvide” el golpe”, me comenta una mamá. Yo me pregunto: ¿La mesa realmente le pegó al niño o el niño se pegó con la mesa? Nosotros aprendemos a través del ensayo y error. Por supuesto que tu pequeño, que está aprendiendo a caminar, escalar, saltar, moverse…, se caerá y se pegará una y otra vez contra objetos. A veces podremos salvarlo de varias caídas, pero no podemos estar todo el tiempo junto a él para “salvarlo”. Te aseguro que la próxima vez que pase por la mesa, lo hará con más cuidado; quizás se volverá a pegar, pero aprenderá a poner las manos para no darse en la cabeza. Él encontrará la manera de no lastimarse.
Al decirle: la “mesa es mala”, no le estamos haciendo responsable de sus actos; le echamos la culpa a la mesa. Además, le enseñamos que para resolver la situación tenemos que pegar: “tenemos que pegarle por malo”. Con esta acción hay un problema: pegamos a la mesa y, luego, regañamos a nuestro hijo porque pega a otros niños. ¿Realmente le queremos enseñar esto a nuestros hijos? ¿ Estaremos mandando un mensaje contradictorio?
En el post: ¡No pasa nada! ¡CLARO QUE PASA; ME HICE PUPA! (haz click para ver el post), hablo sobre cómo aprovechar esos momentos para explicarle al niño sobre los sentimientos: cuando uno se hace daño, se asusta y, por eso, lloramos. De esta manera estamos fomentando la inteligencia emocional de nuestro pequeño. Hablo también sobre la “pomada mágica” (puede ser el árnica(quizá la más común en España es el Arnidol)), la cual pueden utilizar, poniéndosela con sus deditos juntos en la zona “dañada”, en lugar de pegarle a la mesa.





